El pop de Joe Crepúsculo es sugerente, ambiguo, personal. La última sensación barcelonesa, hace música que parecería a priori inaccesible, pero que a la segunda o tercera oída, resulta completamente disfrutable: sus canciones son auténticas joyas del pop. Se nos antoja un español oscuro y triste,- con un pasado más bien oscuro y triste y rodeado por lo general de cosas y relaciones no menos oscuras y tristes- tomando el sol, buscando el sol, el mar. ¿Por qué no? La playa. En tiempos en que el pop de Madonna o Britney Spears – por poner un par de ejemplos- son descaradamente juguetes sexuales, prácticamente dildos muy vistosos y enérgicos, JC nos entrega placeres más íntimos y mucho más musicales. Todo con una cobertura poco vistosa, claro está – Joe Crepúsculo canta adrede (¿?) como si fuera un zombie con enfisema pulmonar o una especie de monstruo bondadoso. Tampoco parece molestarle exhibir su sobrepeso- Nos entrega así, como por descuido, un pop contundente, que no se queda solamente en un vano intento de profundidad hablandonos de vacío existencial, sino que, dando ese vacío por sentado, hablarnos de amor y de la banda sonora de ese amor en estos tiempos de democracia, la música popular.
Lo que es, en puridad, electro pop: sintetizadores, bases programadas, estribillos pegajosos, algunos melódicos riffs de guitarra acústica o eléctrica y letras, por ratos, de una simplicidad desarmante, como en “Caja de lluvia”: “Cada vez que intento expresarme, no encuentro nunca la expresión: Por eso te digo que te amo en esta canción”.
Pero las palabras no siempre estorban: “Los cobardes mueren antes de tiempo, los valientes murieron antes de ayer/ A veces pienso en perderte, también a veces pienso en volver”. No pontifica, apenas nos sugiere en “Baraja de cuchillos” , también parte de su logrado y muy recomendable álbum Supercrepus.
Considerado en 2008 el mejor disco español del año por la prestigiosa revista Rockdeluxe, Supercrepus es sin pudor, una colección de extrañas canciones de amor. Fórmula que perfeccionando, parece querer convertir en su sello. El primer sencillo de su disco Chill Out (diciembre 2009), conserva esa ambigüedad, aún cuando no habla tanto de la imposibilidad del amor, como de lo desconcertante de esa imposibilidad. “Dispuesto a creer que aún se puede volar / Yo estaré donde esté y tú sabes donde encontrarme / Que raro pensar que lo que siento por ti, se desvanece y no volverá jamás / Yo quiero saber ¿donde va a parar…toda esta energía?”
No parece que Joe Crepúsculo se haya propuesto desmitificar o parodiar el pop, al contrario, mas bien parece querer reinventarlo como una aventura quizás épica, personalísima y si se puede y el oyente quiere, conmovedora.
En la bellísima “El día de las medusas¨ su coro nos sentencia; “No hay más aquí, por eso déjate llevar , déjate llevar, por estas olas de paz”, sin que su carrasposa voz nos lleve directamente a los naturales terrenos de la cursilería. “Cuando veas un estanque con las aguas de cristal, déjate llevar / Y si las corrientes son certeras, que muchas de ellas lo son, van al mar” Nos dejamos llevar.